MI
VIDA, MI FELICIDAD
Uno no sabe lo que tiene hasta que lo
pierde o mejor dicho hasta que sabe que lo que tienen lo está por perder.
Muchas veces la vida te mete en aprietos,
en un pozo lleno de tierra. Te deja entre la espada y la pared.
Cuando uno es chico no sabe cómo actuar, cómo
reaccionar frente a muchas situaciones. En realidad nadie sabe, pero para
saberlo hay que intentarlo o hay que vivirlo.
Muchos te pueden escuchar, decir que te entienden.
Cuando en realidad “intentan” hacerlo porque nadie vive las cosas tl cual como
cada uno las vive.
Puede ser que al intentarlo nos damos
cuenta de que estamos cometiendo un error o puede que no. Y que la próxima vez
que lo estamos por hacer seamos conscientes que está mal o no seamos
conscientes y lo hacemos con normalidad.
Cuando más vas creciendo, más entiendes las
cosas, entiendes que todo lo que pasa, sucede por algo. Además de esto se va
sumando miles de actividades, exigencias y trabajos para hacer y ahí reaccionas
que el tiempo no alcanza, que tienes que aprender a medirlo para poder hacer
todo.
Si bien todo esto te puede cansar muchísimo,
pero igualmente te hace extremadamente feliz, a pesar que dormís poco, haces
esfuerzos para levantarte, dejas de lado muchos gustos que quizás cuando éramos
más chicos nos dábamos y ahora no nos lo podemos dar por cuestiones muy obvias.
Se nos mezclan muchos sentimientos en
nuestra cabeza y en nuestro corazón.
Sufrimos en todos los sentidos pero como
sabemos que sí o sí tenemos que cumplir, que nos hace muy felices nos ayuda muchísimo
a auto superarnos.
En fin, llega un momento que no aguantamos
más, lo único que hacemos es buscar tu propia felicidad, sin molestare a nadie,
sin pedirle favores a nadie, arreglando los tiempos como se puede, sin
descansar, madrugando, durmiéndote a cualquier hora del día en donde sea.
¿Pero sabes qué es lo más feo de todo esto?
Que nadie se da cuenta, ni tus padres, ni tus abuelos, ni tus primos, ni tus
hermanos, ni tus amigos o amigas, ni la persona que más te conoce, se da cuenta
de que estás fingiendo esa sonrisa con la que te levantas todos los días, esas
ganas y ese esfuerzo que le pones para que todo esté bien, esas fuerzas de levantarte
cada vez que te caes, por más lastimada que estés; nadie. Y la gran mayoría
pretende miles de cosas, que estés dispuesta a escuchar a entender y esto hace
que se piense que la persona no está ahí.
Pero sí, si esta. Quizás algunas veces más presentes que otras pero
siempre ahí.
Es feo y muy triste pero no voy a bajar los
brazos, no voy a dejar de nacer lo que me gusta por hacer lo que le haga bien
al otro. No voy a dejar de buscar MI FELICIDAD por personas que no se preocupan
por mí, por si me siento bien, si necesito hablar, si necesito ayuda pero por
suerte así se aprende, quienes sí y quienes no, por más cercanos que sean a la
vida.
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