Y yo no sé si es la locura en mi cabeza, o quizás mi forma de pensar. Pero veo esas dos personas caminando a la par, juntas, enamoradas, de las manos o abrazadas, charlando o simplemente en silencio pero que el silencio en ellos no es una incomodidad, sino parte de lo natural y de su comodidad.
Veo, observo, pienso. Mi cabeza me da vueltas. Nose si soy yo o son los otros. Nose que es lo que hago mal. Nose si esto es por un tiempo o tal vez para siempre. También es eso lo que me da miedo, que esto sea para siempre.
Caminando, y el viento frío me pega de frente, no lo entiendo. Como puede ser que se les dé a todos y ami no. Que todos estén tan enamorados y que yo vea el amor en el horizonte muy lejanos.
No lo sé, no lo entiendo. Y esos dos tortolitos abrazados, en la vereda, en los pasillos, en una plaza. Se puede ser como su amor es verdadero.
Se quieren. Charlan, se ríen, se besan, se cuidan, se envuelven en los brazos, se miran, se sostienen las manos, se hacen un chiste, se vuelven a reír. Sigue su conversación, conectan, no están nerviosos, se cuentan sos problemas, se aconsejan. Su confianza es inmensa.
Y esos dos tortolitos, caminando de la mano; van tan coordinados, son le uno para el otro. Entran al boliche, dan una vuelta, se encuentran con amigos de los dos. No hay discusiones ni malas caras por bailar separados. Pero se miran, se hacen caras, de miran profundamente. Él la mira de una manera que le dice “que hermosa que estás mi amor”, ella le tira un beso. Se acercan, van a la barra, piden un vaso, lo comparten, no les gusta tomar mucho, prefieren disfrutar de otras formas. Vuelven con los amigos, él adelante con el trago en una de las manos y en la otra la mano de ella. No la suelta por nada. La cuida, que no se caiga, que no se pierda, que no la detengan, que no le pase nada. Bailan, bailan y bailan. Se miran mutuamente de una forma tan natural. Charlan, se ríen. ¿Que mejor que compartir estas situaciones con la persona que está a tu lado? Bailan a la par, él la agarra de la cintura, le acerca su boca al oído de ella, y con una voz tan natural le dice “ven, vamos al patio, quiero hablar contigo”. Ella se encoge y le dice “vamos amor, ¿está todo bien?”. La agarra de la cintura nuevamente, van al patio.
Frente a frente, se miran, sonríen, él le agarra la cara con las dos manos, se miran profundamente; él sonríe, ella también. Templándole la voz se le sueltas algunas palabras de su boca: “te amo hermosa mía, hoy estás bella, estás tan linda peinada, tan bien maquillada, tu ropa esta tan bien combinada, tu zapatos te dejan a la altura justa, esos aros te hace que resaltes, esos ojos verdes combinados con marrón se destacan con ese delineado. Estás preciosa. ¿Te acuerdas esa vez que apenas los conocimos y te pregunte a que tenías miedo? Me dijiste a la soledad, miedo al sufrimiento, miedo a no poder conocer a alguien que te haga bien. Y yo lo primero que te dije fue, recuerda solo una cosa, y es que cuando me nos te lo esperas esa persona llegará a tu vida, y la cambiará por completo. Pero solo recuerda que debes darle tiempo, que todo lo que tiene que llegar en algún monto llega. Y con esto voy a aprovechar a decirte que, feliz año mi vida, feliz año de felicidad, feliz año de amor. Te amo para siempre, me haces muy feliz”.
Y esto es lo que le pasa, a muchas de las personas que conozco, que veo en mi día a día. Esas personas tiene la suerte de pensar cada momento en alguien en su cabeza. Pero yo por esas razones de la vida pienso en si algún momento tendré ese tortolito agarrandome la cintura, mirándome a los ojos y diciendo “hoy estás preciosa, te amo”.
Veo, observo, pienso. Mi cabeza me da vueltas. Nose si soy yo o son los otros. Nose que es lo que hago mal. Nose si esto es por un tiempo o tal vez para siempre. También es eso lo que me da miedo, que esto sea para siempre.
Caminando, y el viento frío me pega de frente, no lo entiendo. Como puede ser que se les dé a todos y ami no. Que todos estén tan enamorados y que yo vea el amor en el horizonte muy lejanos.
No lo sé, no lo entiendo. Y esos dos tortolitos abrazados, en la vereda, en los pasillos, en una plaza. Se puede ser como su amor es verdadero.
Se quieren. Charlan, se ríen, se besan, se cuidan, se envuelven en los brazos, se miran, se sostienen las manos, se hacen un chiste, se vuelven a reír. Sigue su conversación, conectan, no están nerviosos, se cuentan sos problemas, se aconsejan. Su confianza es inmensa.
Y esos dos tortolitos, caminando de la mano; van tan coordinados, son le uno para el otro. Entran al boliche, dan una vuelta, se encuentran con amigos de los dos. No hay discusiones ni malas caras por bailar separados. Pero se miran, se hacen caras, de miran profundamente. Él la mira de una manera que le dice “que hermosa que estás mi amor”, ella le tira un beso. Se acercan, van a la barra, piden un vaso, lo comparten, no les gusta tomar mucho, prefieren disfrutar de otras formas. Vuelven con los amigos, él adelante con el trago en una de las manos y en la otra la mano de ella. No la suelta por nada. La cuida, que no se caiga, que no se pierda, que no la detengan, que no le pase nada. Bailan, bailan y bailan. Se miran mutuamente de una forma tan natural. Charlan, se ríen. ¿Que mejor que compartir estas situaciones con la persona que está a tu lado? Bailan a la par, él la agarra de la cintura, le acerca su boca al oído de ella, y con una voz tan natural le dice “ven, vamos al patio, quiero hablar contigo”. Ella se encoge y le dice “vamos amor, ¿está todo bien?”. La agarra de la cintura nuevamente, van al patio.
Frente a frente, se miran, sonríen, él le agarra la cara con las dos manos, se miran profundamente; él sonríe, ella también. Templándole la voz se le sueltas algunas palabras de su boca: “te amo hermosa mía, hoy estás bella, estás tan linda peinada, tan bien maquillada, tu ropa esta tan bien combinada, tu zapatos te dejan a la altura justa, esos aros te hace que resaltes, esos ojos verdes combinados con marrón se destacan con ese delineado. Estás preciosa. ¿Te acuerdas esa vez que apenas los conocimos y te pregunte a que tenías miedo? Me dijiste a la soledad, miedo al sufrimiento, miedo a no poder conocer a alguien que te haga bien. Y yo lo primero que te dije fue, recuerda solo una cosa, y es que cuando me nos te lo esperas esa persona llegará a tu vida, y la cambiará por completo. Pero solo recuerda que debes darle tiempo, que todo lo que tiene que llegar en algún monto llega. Y con esto voy a aprovechar a decirte que, feliz año mi vida, feliz año de felicidad, feliz año de amor. Te amo para siempre, me haces muy feliz”.
Y esto es lo que le pasa, a muchas de las personas que conozco, que veo en mi día a día. Esas personas tiene la suerte de pensar cada momento en alguien en su cabeza. Pero yo por esas razones de la vida pienso en si algún momento tendré ese tortolito agarrandome la cintura, mirándome a los ojos y diciendo “hoy estás preciosa, te amo”.
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